Electromagnetismo artificial y grounding: para desinflamar tu cuerpo y volver a la Tierra

Vivimos rodeadxs de pantallas, wifi, antenas y aparatos que emiten radiación artificial. Nuestro día transcurre entre celulares, computadoras, auriculares inalámbricos, televisores, routers, y hasta el cableado de nuestra propia casa.
Pero… ¿qué pasa con nuestro cuerpo cuando está inmerso en este mar invisible de frecuencias?

La respuesta es clara: inflamación, oxidación y agotamiento celular. Y la medicina más poderosa y gratuita para equilibrarlo está al alcance de todxs: volver a la Tierra, hacer grounding.

Parte 1 – Teoría: ¿qué es la energía electromagnética artificial y cómo nos afecta?

Nunca antes en la historia de la humanidad estuvimos tan expuestxs a este nivel de energía electromagnética artificial. Cada aparato conectado al wifi genera ondas que atraviesan nuestro espacio como rayos invisibles. Nuestro cuerpo, que también es un campo electromagnético, no sabe gestionarlo y comienza a cargarse en exceso.

El resultado: nos volvemos como pilas sobrecargadas. Las células y mitocondrias —nuestro motor vital— entran en procesos acelerados de oxidación, que se traduce en envejecimiento, inflamación y enfermedad.

Los síntomas más comunes:

  • Dolores de cabeza frecuentes.

  • Insomnio o sueño poco reparador.

  • Inflamación intestinal o neurológica.

  • Fatiga crónica.

  • Ansiedad o sensación de “ruido interno”.

Y aunque apagar el wifi de noche o poner el celular en modo avión ayuda, no es suficiente. La descarga real ocurre cuando volvemos a hacer contacto con la tierra, cuando le devolvemos al suelo esa energía que no nos pertenece.

Parte 2 – Práctica: cómo protegerte y reconectar con la Tierra

Aquí es donde la teoría se convierte en medicina diaria. No se trata de vivir con miedo a la tecnología, sino de crear puentes de coherencia entre lo artificial y lo natural.

1. Hábitos simples en casa

  • Apaga el wifi por la noche.

  • No duermas con el celular cerca de tu cabeza.

  • Aleja la cama de enchufes y cableado.

  • Usa más dispositivos con cable en lugar de inalámbricos cuando sea posible.

2. Grounding consciente

  • Camina descalza sobre tierra, césped o arena durante al menos 20 minutos al día.

  • Sumergí los pies en ríos, lagos o mar cuando tengas oportunidad.

  • Si vivís en ciudad, podés incluso mojar tus pies en agua natural con sal como ritual de descarga.

3. Alternativas urbanas

No necesitas un bosque para practicar. Un parque, una plaza, un poco de pasto o incluso tu balcón con macetas puede ser tu portal de reconexión. El secreto está en la intención de descarga y agradecimiento hacia la Tierra.

4. Conciencia activista

Revisa si hay antenas cercanas a tu hogar y evalúa su distancia. Ser conscientes también nos invita a levantar la voz cuando la salud de la comunidad se ve afectada. Recordemos: elegir dónde y cómo vivimos forma parte del empoderamiento biológico.

Cierre

El grounding no es un lujo ni una moda: es tan esencial como el sol, el descanso y la buena alimentación. Cada día que tocás la tierra, tu cuerpo recuerda quién es.
Te invito a que observes la diferencia: cómo te sentís el día que haces grounding y cómo te sentís el día que no lo haces. Esa es tu mejor evidencia.

Descargar el exceso de electromagnetismo artificial y devolverlo a la Tierra es un acto de salud, pero también de gratitud y reciprocidad con la Madre que nos sostiene.

Porque cuando cuidamos nuestro campo electromagnético, abrimos la puerta a un cuerpo más vital, a una mente más clara y a un linaje más libre. 🌍✨

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